Violeta Parra - El Albertío
Yo te di mi corazón,
devuélvemelo en seguida,
a tiempo me he dado cuenta
que vos no lo merecías.
(Fuente: thehassasin)
¿ Que he sacado con quererte ?
Qué saqué con quererla? qué? saqué algo? si mientras más la quise, más profundo he caído por ese vacío que provocó su partida. Qué sacaste, Violeta, con querer tanto a Gilbert? qué? sacaste algo? si mientras más al norte se iba Run Run, más respuestas mudas encontraste en aquella pistola. No tengo pistolas… sólo queda un poco de vodka, del mismo que tanto le gustaba, en aquella botella en el mueble de la cocina. Me acompañas, Violeta? tal vez encontremos una respuesta a tu pregunta.
Ésto lo vi en YouTube, en respuesta a la gran Violeta.
Maldigo del alto cielo la estrella con su reflejo, maldigo los azulejos destellos del arroyuelo, maldigo del bajo suelo la piedra con su contorno, maldigo el fuego del horno porque mi alma está de luto, maldigo los estatutos del tiempo con sus bochornos, cuánto será mi dolor. Maldigo la cordillera de los Andes y La Costa, maldigo, señor, la angosta y larga faja de tierra, también la paz y la guerra, lo franco y lo veleidoso, maldigo lo perfumoso porque mi anhelo está muerto, maldigo todo lo cierto y lo falso con lo dudoso, cuánto será mi dolor. Maldigo la primavera con sus jardines en flor y del otoño el color yo lo maldigo de veras; a la nube pasajera la maldigo tanto y tanto porque me asiste un quebranto. Maldigo el invierno entero con el verano embustero, maldigo profano y santo, cuánto será mi dolor. Maldigo a la solitaria figura de la bandera, maldigo cualquier emblema, la Venus y la Araucaria, el trino de la canaria, el cosmos y sus planetas, la tierra y todas sus grietas porque me aqueja un pesar, maldigo del ancho mar sus puertos y sus caletas, cuánto será mi dolor. Maldigo luna y paisaje, los valles y los desiertos, maldigo muerto por muerto y el vivo de rey a paje, el ave con su plumaje yo la maldigo a porfía, las aulas, las sacristías porque me aflige un dolor, maldigo el vocablo amor con toda su porquería, cuánto será mi dolor. Maldigo por fin lo blanco, lo negro con lo amarillo, obispos y monaguillos, ministros y predicandos yo los maldigo llorando; lo libre y lo prisionero, lo dulce y lo pendenciero le pongo mi maldición en griego y en español por culpa de un traicionero, cuánto será mi dolor.










